Carnaval
del Uruguay
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Por
Alberto Mazzini
(Uruguay)
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Informe
carnavalero 4 |
El
carnaval tiene muchas caras (o caretas). Las hay por supuesto
alegres, las hay tristes, combativas o nostalgiosas y porque
no también absurdas. Esa mezcla cambalachera hace que la sorpresa
sea la moneda de cambio en cada actuación, más allá de que
todo el mundo sabe que cantarán si o si las murgas este año.
Pero este año la mayor sorpresa no ha estado tanto en qué
sucesos políticos o sociales del año pasado resaltan en sus
couples, sino en las propuestas artísticas y estéticas, y
en los mensajes de presentación y retirada.
Y realmente que me corre "una marcha camión" por las venas
cuando veo la propuesta de una murga jóven como LA MOJIGATA.
Y me confirma que la murga como género se viene reinventando
década tras década y generación tras generación.
En los '50 o '60 las murgas trabajaban mucho la nostalgia
en sus retiradas, y para los couplés nunca faltaban "el borracho
que decía algún disparate", el "mariquita con el super macho"
intercambiando propuestas indecentes o subidas de tono, o
el paisano (alias canario) recien llegado a la ciudad, y completando
el trabajo con un salpicón de crítica al pólítico de turno
(sin profundizar realmente en lo político social). Habían
algunas excepciones, pero eran eso.
Evidentemente era la sociedad y la cultura de la "Suiza de
América" o de la "Tacita de Plata", resabio de vacas gordas
y Maracanás, que dormía plácidamente la siesta de un europeísmo
anacrónico y a la larga mortífero. Murgas de aquella época
como los Patos Cabreros, Don Bochinche y Compañía, Saltimbanquis
o Curtidores de Hongos fueron paradigmáticas.
En los '70 comienza un cambio. La Soberana, murga
emblemática dirigida por el Pepe Veneno e integrada por un
grupo de murguistas muy afin a la izquierda y ultra izquierda,
comenzaron a sacudir la realidad política del país, a denunciar
y a criticar al sistema. Eran tiempos de lucha social y política,
de lucha guerrillera, de secuestros y desaparecidos, en una
democracia que se venía cayendo a pedazos, y solo se sostenía
como fachada para que un grupo de la mayor raigambre aristocrática
y oligárquica cumpliera su rol. Tanto criticaron y tantas
veces los llevaron presos desde el propio tablado que "desapareció".
Pero no fue la única. Araca la Cana, vieja murga de canillitas,
comenzó a llamarse "la murga compañera" como decía su retirada
del año 1972. Las Ranas, primera experiencia murguera que
integró mujeres en sus coros era también de las que más de
una vez "no terminó su actuación".
1973-1984 dictadura de por medio, y la murga continúa.
Algunos conjuntos no podían salir en carnaval porque estaban
proscriptos o porque sus integrantes estaban presos, exilados,
muertos o desaparecidos. Pero el sentir popular hizo considerar
absurdo e irracional prohibir el Carnaval y su máximo emblema:
la murga.
Por ello y a pesar de ello se continuó "festejando". Viejas
murgas con hombres "nuevos", letras elípticas y sugestivas,
siempre "al borde del abismo", público que aplaudía los dobles
sentidos (ahora no sexuales, sino libertarios). Tablados cuyos
organizadores también estaban "prohibidos" resurgían con otras
caras realizando homenajes "patrióticos" para poder entonar
el Himno Nacional y en la parte que dice "tiranos temblad"
el publico asistente lo pudiera gritar a pulmón abierto.
Surgen entonces nombres como Falta y Resto, la murga roja
y negra, y su recordada despedida de 1981, dedicada a "La
Redota Oriental" de 1811, en donde en una de sus estrofas
declara a voz en cuello: "esta patria orientala nunca
parirá esclavos, y ante ningún Elío, ¡jamás nos callaremos...!".
Que emoción siento al recordarla: la murga firme y heroica
en medio del escenario, formando con tacuaras la bandera de
Artigas roja, azúl y blanca.
1985 y terminada (?) la dictadura, en la movida murguera
y lideradas por Falta y Resto y Araca La Cana, surgen otros
nombres como La Reina de La Teja, Momolandia, La Bohemia,
que tienen entre sus integrantes viejos murgueros proscriptos.
Es tiempo de alegría y esperanza. Se canta con un canto comprometido
en hacer posible las utopías postergadas por la barbarie y
el fascismo. Hay mucha política concreta y real en las letras,
mucha denuncia de las atrocidades de la dictadura.
Llegan los '90 y con ellos sin duda el desencanto.
Dos gobiernos democráticos "gastados" que en nada beneficiaron
al pueblo. La situación económica en franca caída. Los políticos
sin respuestas. El "caretaje" parece capear el país. Una nueva
generación de murguistas se comienza a animar y surgen propuestas
diferentes. Dos murgas lideran el cambio: La Antimurga BCG
y Contrafarsa. Ambas con propuestas diferentes y ambas haciendo
escuela. La BCG utilizando el absurdo y de allí su nombre.
Absurdo que en muchos años le costó quedar "fuera del concurso
oficial". Y Contrafarsa, una murga originalmente de niños
vinculados a las cooperativas de vivienda, que con el devenir
de los años y siendo muy jovencitos aún deciden "romper con
la farsa". Comienza también una fuerte revalorización del
género murguero, y muchos artistas toman sus referencias:
por ejemplo Jaime Roos, que no solo utilizó la "marcha camión",
sino que hizo sus aportes en letras y músicas en murgas. Otros
artistas se propusieron "pintarse la cara" y salir en Carnaval,
como por ejemplo los hermanos Fatorusso (viejos integrantes
de Los Shakers). Gente de teatro y de la música incursionó
también. Y por supuesto, la murga generosa como siempre también
intecambió riquezas con la movida cultural.
Fin del Milenio y comienza una variante murguera.
El tiempo pasa, los gurises crecen y las propuestas también.
Dos murgas: A Contra Mano, y Contrafarsa comienzan a plantearnos
que no todo lo que nos sucede en lo político, económico y
social viene dado desde afuera. Nosotros también tenemos algo
que ver en eso. La Contrafarsa nos dice en el '98 que no podemos
hablar de solidaridad y de conciencia de clase, si no dejamos
de ser "Las Chusmetas" que destruímos todo por envidia. Que
no podemos hablar de Patria y Bandera, sin rescatar a nuestra
"Doña Identidad" del olvido globalizador. En el 2000 nos cuestiona
sobre que cambio social, o que revolución podemos hacer si
somos "El Consumista".
Y bueno, llegamos al 2003 (se hizo largo che...),
y ¡que lo paríó! La Mojigata me mató. Y lo digo con emoción
y hasta porqué no "orgullo". Estos gurises "reinventaron"
nuevamente (valgan todas las redundancias posibles) la murga.
El que no quiera oir, que no oiga, y el que no quiera ver,
que no vea, pero allí estaban 17 muchachos postmodernistas,
diciendo lo suyo (¿lo nuestro?, sin dudas). Una propuesta
que aborda el absurdo (como la BCG o como Leo Mashlia), la
crítica desde la autocrítica (como Contrafarsa), pero sobre
todo le inyecta una frescura y una visión renovadora. Con
el lenguaje propio de los chiquilines del 2003, sobre el cual
debemos tener cuidado de "no marcar bobera" y andar preguntando
a cada rato ¿que dijo...?, y una mirada desprejuiciada y sin
ataduras, capaz de criticar sin autocensurarse y sobre todo
ser creíbles. Pero es bueno también comentar que si bien esta
murga es la máxima expresión de este cambio, otras murgas
lo han integrado. ¿Quien se hubiera imaginado hace unos 20
años que Falta y Resto criticara al Frente Amplio?, bueno
este año le da "con un caño" (me salió en verso y todo, influencia
del carnaval supongo).
En
otro envío comentaba que este año iba a marcar un punto alto
en cuanto a creatividad carnavalera, y mi intuición no me
ha fallado. Con lo visto hasta ahora se confirma.
¿A que cosas le están cantando las murgas en general?:
-
a Batlle por supuesto, y a su crítica off de record a los
argentinos, a sus justificaciones (¡no aclares que oscurece!),
a si es argentino o uruguayo, y a su llanto. En contrapartida
a su rechazo de vacunas cubanas contra la meningitis (que
igual vinieron y gratis), y al insulto que le propinó a Fidel
por haberse sentido "ofendido". Alguna murga le dice que se
equivocó feo, porque en realidad no debió pedirle disculpas
a Duhalde, sino que debió pedirle disculpas al Pueblo Argentino.
Y además que no se puede ofender por un colaboración y ayuda
internacional, ya que las vacunas no contagiaban comunismo
a nadie.
- a la crisis económica
- a la emigración económica
- a España y su rechazo a los inmigrantes
- a matener la esperanza por sobre todas las cosas
- a que hay formas de salir, pero no en formas individualistas
- a que para salir de la crisis se necesita creatividad, etica
y "garra"
- a que debemos integrarnos regionalmente a nivel popular
y no a nivel Estatal
- a que la izquierda tiene un fuerte compromiso histórico
y que para liderar verdaderos cambios no debe imitar a los
partidos del sistema
- a eliminar la corrupción, sea de derecha o de izquierda
- a la cantidad de uruguayos que arrancaron a plantar en huertas,
fondos, jardines y macetas
- denuncian que hubieron niños con hambre que comieron pasto
- a Busch, el cow boy del Imperio
- a Venezuela y su heroica resistencia a las zancadillas de
los dueños del petroleo
- a Brasil y a Lula
- a la falta de presupuesto para salud y educación
En
fin, el temario es variado y no se agota con esa lista.
Vaya la misma como una "muestra gratis".
Les mando un abrazo desde esta orilla, para todas las orillas.
el
Beto Carnavalero.
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