|
COCO
ROMERO:
UN MILITANTE DEL CARNAVAL
Por Martín Borja,
publicado en Primera Página, 7/99
"Carnaval, el Dios Momo te ha vuelto a soñar
y la murga, despierta divina
fugaz golondrina, que siempre volverá"
Estos versos, escritos alguna vez por el poeta uruguayo Mauricio
Rosencof, son el fiel reflejo de una pasión festiva que en
todo Uruguay sigue siendo una realidad año tras año, y en
Buenos Aires, por ahora, sólo un deseo y un recuerdo de tiempos
lejanos. Sin embargo, aquí, muy cerca, hay gente que trabaja
para que el Carnaval vuelva a ser lo que fue: un gran espacio
de expresión popular y artística donde la gente pueda conectarse
con su propia identidad cultural .
El músico Coco Romero se viene dedicando desde hace 20 años
a esta tarea de recuperación, no sólo desde la música sino
también desde la docencia y la investigación, cosa nada fácil
en una época donde el arte popular ha dejado de ser en muchos
casos un espacio de reflexión social.
Este salteño de 44 años que se crió en Buenos Aires y desde
hace una década vive en el barrio de Once, acaba de editar
su nuevo disco, "La sopa de Solís" junto a su grupo
La Brillante, donde deja volar su fascinación por el Rey Momo,
a través de un género que da en llamar "murga canción",
una mezcla de distintos ritmos.
Romero se ha propuesto siempre fusionar géneros populares.
Lo hizo con su grupo Lafuente, cuarteto de folclore y fusión
que grabó tres discos y tuvo cierta popularidad entre el ´78
y el ´83, período de plomo y censuras.
Un año después, emprendió un viaje por el norte argentino
recopilando material, en lo que sería el prólogo de un trabajo
antropológico que hoy está dando sus resultados, a la vista
de la gran popularidad que tiene el fenómeno entre los jóvenes.
Desde hace 11 años, dirige los talleres de murga en el Centro
Cultural Ricardo Rojas, en lo que significa la labor más importante
que se hace en la Argentina en cuanto al tema.
-
¿Cómo se dio tu interés por la murga y como se incorporó en
tu vida musical?
Yo durante el Proceso me preguntaba "Donde fueron los
murgueros", ese era el título de una de mis canciones
en esa época, porque cuando era pibe, para mi la murga era
parte del juego natural del barrio. No era la murga politica.
En una barriada - en Belgrano- llena de hoteles y pibes de
distintas provincias, digamos que ir a la kermesse, cazar
mariposas, jugar a la pelota y hacer murga era lo mas natural
en ese momento, cuando tenía 13 o 14 años. Todos los barrios
tenian murga como una cosa más. Siempre me quedó la ensoñación
de lo vivido en esos años. Mas tarde, en el grupo Lafuente
grabamos con la murga Los funebreros de San Martin, y con
los Viciosos de Villa Martelli, y tuvimos muchos rechazos.
Cuando decíamos que tocábamos murga sentíamos como una cosa
despectiva.
-
¿Coincidía también con la prohibición del Carnaval por parte
de la dictadura?
Yo creo que iba más allá de eso, era una cuestión más folclórica,
metida en la gente. Lo que pasa es que nunca hay que leer
la historia del carnaval descontextualizada de la política.
Los problemas empiezan en la década del 60: los bastones largos,
la expulsión del campo académico, el ingreso del poder militar,
hacen que el festejo popular y todas sus manifestaciones empiezen
a declinar. El televisor, la desaparición del barrio como
idilio poético, empezó a resquebrajar ese mundo.
-
¿El interés de la juventud por la militancia política tuvo
que ver también con esto?
Si, la juventud tuvo unas posición distinta ante el fenómeno,
puso su energía en otro lado. Y lo que pasa hoy es que los
jóvenes se han volcado de lleno al tema de las murgas por
vacíos en otros ámbitos. Por otro lado, en la década del 50
existía una movida, pero lo que pasó fue que los músicos se
fueron a otro género, tomaron a la murga como algo menor y
no pensaron que eso podía desarrollarse como género. Entonces,
la murga quedó como "una hermana pobre", como dice
Ezequiel Martinez Estrada.
La murga es un fenómeno que se fue desparramando por distintas
partes del país de manos de la inmigración ,y del carnaval,
que es una fiesta traída por la Conquista. Si vas a un pueblo
de la provincia de Buenos Aires, te encontrás con una murga
de principios de siglo, pero como nunca se hizo cuerpo la
idea de que eso fuera un género, quedó en el rincón de los
recuerdos de los protagonistas.
-
¿En qué medida esto se está revirtiendo?
Toda la oleada nueva de grupos de rock que incorporan murga
, me parece que están generando algo, tal vez tardíamente,
pero suman y permiten que la cuestión se corra de ese lugar
al que fue condenado, salga de ese ostracismo, y pueda despertar
el monstruito. Toda la incorporación de los músicos , de la
gente de teatro , de todo lo que se ha armado en los últimos
años, con el trabajo de muchísima gente, genera nuevos discursos
en torno a esto. "El Carnaval es una fiesta que nadie le ha
otorgado al pueblo, sino que el pueblo se dio a sí mismo"
(Goethe)
Hace 23 años, la dictadura de Videla prohibía los festejos
carnavalescos y mediante la ley 21329 eliminaba los dos feriados
tradicionales.
El reinado de dios Momo incluyendo las máscaras, los disfraces
, la serpentina y el papel picado, y hasta la propia Colombina,
quedaron guardados en un cajón esperando que corrieran mejores
vientos.
Mientras tanto, los habitantes de esta ciudad no salían de
su encierro, salvo para festejar en la calle los mundiales
de fútbol y las declaraciones de guerra. "Cuando dicen que
el carnaval está prohibido por decreto me parece una gran
metáfora de la sociedad del Río de la Plata, porque en el
norte y en Entre Ríos se festeja el carnaval como siempre.
- ¿Por qué?
Por una tradición más firme, por una cercanía a la tierra,
porque está instalado de otra manera. En un momento en el
norte estaban en emergencia por el cólera, el gobierno decia
"no , se van a contaminar", y a ellos no les importaba
y lo hacían igual.
-
¿Cómo se fue dando el trabajo docente con los jóvenes
y que recepción lograste en un principio?
El primer taller lo hice junto a un antropólogo, Santillán
Güemes, con el que trabajé muchisimo y seguimos haciendo
cosas juntos.
Como diría Tuñón, "tuve alianzas fraternales" con
investigadores y especialistas en el tema.
En estos 11 años, de aquí salieron murgas que hoy están en
muchos barrios, y el movimiento tiene una dimensión increíble.
La murga Los quitapenas es la primera que salió de
los talleres, y es la que mas trabajó conmigo.
A mi entender es la que resultó con más rasgos representativos
del concepto de recuperación a través de lo artístico, y lo
que denominamos "la murga de taller". Igualmente,
todos están ganando nuevos espacios.
Se fundó una Federación, y hoy , solamente en Capital, hay
un movimiento de 60 agrupaciones.
Por
aquella idea de que "no se puede defender lo que no se
conoce" es que, desde hace 4 años, Coco Romero edita
"el Corsito", una publicación gratuita que se ocupa
de difundir el ideario de la murga y el carnaval como expresión
artística.
"Como me he dedicado casi durante 20 años a juntar material
del carnaval, tengo un archivo que no me interesa guardármelo,
a mi no me sirve de nada, es mas útil si está girando",
aclara. Llega a todo el país y trata de llegar a todo tipo
de gente.
Con el objeto de difundir e intercambiar material, últimamente
el músico ha viajado por Cuba, España, Bolivia, países donde
esta tradición se encuentra muy enraizada y vigorosa .
"Eso se da por una fuerte asociación de distintos sectores
de la comunidad, intelectuales, obreros, estudiantes, músicos
y eso es muy interesante y vital. Para mi el compromiso ya
no pasa por decir ´viva alguien", sino por que esa comunidad
pueda volcar en algo sus sentimientos y sus cosas. Cada pueblo
va generando, detrás de un discurso carnavalesco, su historia.
Si yo junto a cien tipos y les hago cantar "la marcha
de pepito" es una cosa, pero si yo puedo generar el entusiasmo
de que esas cien personas desarrollen su discurso, esto no
para. Hoy, cuando el sistema se está cayendo a pedazos,
el espacio social de intercambio cumple funciones de educación
no formal, y todos debemos fortalecernos en eso.
Ese espacio tardará en llegar lo que tenga que tardar, pero
mientras siga avanzando vamos muy bien
|